domingo, 15 de mayo de 2011

Capítulos 37 al 39

Todos esperábamos con gran ansiedad a la dueña la cual era duquesa, todos al parecer menos Sancho el cual se mostraba un poco enfurecido y resguardaba su "gobierno" prometido a toda costa, él creía que la dueña le iría a debatir algo sobre esto o en última instancia quitarle su tierra que pronto iría gobernar, Don Quijote calmó al sufrido Sancho, más bien lo calificaría como Paranóico. Sancho externó su opinión y al parecer no confiaba en las dueñas por más que fuera duquesa.Se siguió esta conversación por un tiempo mientras yo iba a mirar la entrada de la duquesa. En eso la duquesa se preguntó como deberían de recibirla, mientras se oía el retumbar de los tambores de entrada de la dueña- duquesa, el duque dijo que cuando se acercara valorarían el nivel de cortesía que debían mostrar a la esperada duquesa. Llegó la duquesa Trifaldi acompañada de doce dueñas, cuando la duquesa Trifaldi se enderezó pude apreciar las tres faldas de su vestido por lo que deduje su nombre "Tres faldas" "Tri - Faldi". Cuando se presentó, preguntó después que si en ese lugar se encontraban el valerosísimo don Quijote y Sancho Panza. Cuando hubo dicho esto los que ahí se encontraban incluyendo a los duques se echaron a reír, desde ese momento sospeché que algo andaba mal, quizá se trataba de un pequeña broma, le estaban tomando del pelo a don Quijote y a Sancho.
En eso prosiguió diciendo Trifaldi con voz ronca, una historia de una tal joven llamada Antonomasia que era de gran hermosura y contó una gran parte de la historia en la cual no logré mi total concentración debido a las abundantes mofas de la situación la cual yo creo que era toda una farsa. Trifaldi terminó diciendo que esta joven Antonomasia heredera del reino de Candaya se iría a casar con un joven de nombre Clavijo, y así fue hecho; incluso recuerdo que mencionó algo de la ideología de Platón con respecto a los poetas. En eso Sancho la interrumpió, dijo uno de sus comentarios salidos de lugar y le pidió que continuara. Trifaldi continuó y dijo que pocos días después la reina Maguncia muere, por el hecho de que su hija se había casado con el tal Clavijo. El día del entierro de la reina comenta Trifaldi, que un gignate llamado Malambruno, primo de la reina, enojado por la muerte de Maguncia, se enoja y encanta a Antonomasía conviritendola en una estatuilla y Clavijo en una estatuilla en forma de lagarto de un metal desconocido, y estableció en un pedazo de metal que solo podrían ser liberados de aquel encantamento si el caballero de la manchísima se enfrentara con el Gigante Malambruno. En eso dijo que no solo había afectado a la princesa Antonomasia, sino a todas las doncellas del palacio y a Trifaldi también por su trabajo como mediadora, las encantó y hizo que les creciese barbas en sus rostros castañas, negras y rubias. Dejandonos a todos los presentes sorprendidos y a mí convencido de que esto no era una farsa, era la misma verdad por que tal hecho de las barbas era imposible de falsificar.

domingo, 1 de mayo de 2011

Capítulo 34 - 36

Al día siguiente los duques intentaron honrar a Don Quijote y a Sancho obsequiándoles unas ropas de finísima costura. Don Quijote no las quiso aceptar, pues aseguro que se dañarían en cuanto volviera a sus oficios de caballero, en cambio el abuso de Sancho fue notorio ya que aceptó las ropas sin dudarlo, y estoy seguro de que apenas pudiera las intentaría vender. Los duques gozaban de la presencia de Sancho y Don Quijote, y en su honor ese día se había planeado una visita al bosque. Cuando llegamos ahí me di cuenta en el hermoso lugar en el que estábamos, y realicé donde estábamos, era un campo donde abundaban los jabalíes se bajaron don Quijote y los duques de sus caballos y los que les acompañaban, en ese momento corrió hacia nosotros un jabalí y estuvieron todos dispuestos a matarle todos excepto Sancho que salió corriendo y al intentar subirse a un árbol rasgó su vestidura nueva. Mientras la tarde pasaba Sancho les explicaba a los duques por que no estaba de acuerdo con la práctica de la caza y que en especial no le gustaba de ella. Usando sus refranes , como siempre, mientras hablaba don Quijote lo regañó y le indicó que dejara de hablar con tantos refranes. Al caer la noche un ruido a lo lejos se empezó a escuchar no era un solo ruido sino eran muchos sonidos inexplicables que se iban acercando cada vez más, además del sonido inexplicable se veían luces, se oían carretas y de la nada se nos apreció un joven que tocaba con un cuerno y decía ser como un demonio o algo parecido y decía tener una forma de desencantar a Dulcinea. Y luego se aparecieron otras dos carrozas con una persona cada una cunado se bajaron de las carrozas dijeron ser un encantador cada uno de ellos, por un momento dude si esto sería parte de toda una realidad que imaginaba yo, entonces no sería realidad por que estaba en mi pensamiento o talvez solo talvez sea un encantamiento… ¡pero que estoy diciendo! ¿Acaso me esto volviendo loco?
Cuando volví al presente y deje de viajar en lapsus vacío de la razón ví como Sancho asustado conversaba con la duquesa y decían que donde había música con armonía y luces por doquier no era sinónimo de algo malo , al contrario cosas buenas podían venir. En una carroza más grande de colores claros y con muchas luces venía una doncella vestida de blanco, joven y de hermosa cara. En este carruaje venía también un hombre de vestidura negra dijo ser la muerte, que era según a lo que le entendí era el mago merlín. Cuando dijo muerte fue un Poco contradictorio ya que si esta muerto como puede estar vivo y presentarse, pero en fin dijo que él tenía la forma de desencantar a la fermosa Dulcinea del Toboso , que al parecer era le hermosas joven que venía en el carruaje. Dijo que la forma de desencantarla era de que el escudero de don Quijote de nombre Sancho Panza debía darse tres mil azotes y trecientos en sus posaderas. Al oír esto Sancho quedó perplejo y dijo que no mil veces no. Don Quijote valiente como siempre se ofreció a darse el doble de azotes el pero merlín dijo que solo serían tomados en cuanta los que fueran recibidos por Sancho, después de que Dulcinea, el duque y la duquesa le rogaran a Sancho accedió a hacerlo pero en el tiempo que el quisiese. Y así fue establecido don Quijote besó mil veces la frente de Sancho luego la música volvió a sonar y el carruaje continuó la señora Dulcinea le hizo una reverencia a Sancho. Luego cayó la madrugada y las flores y los pastos esperaban ansiosos el sereno del amanecer… Un día en el castillo de los duques Sancho fue visitado por la duques quien quería saber cuantos azotes llevaba Sancho el le respondió que llevaba cinco y dados con la mano la duquesa le dijo que debían de ser dados con algo más fuerte , lo cual no le hizo mucha gracia a Sancho. Luego le mencionó a la duquesa sobre la carta que hizo a su esposa Teresa Panza y la duquesa muy interesada la leyó en esta carta Sancho relataba todo lo recientemente sucedido. La duquesa insistió y se la quiso llevar al duque para que él también la leyese. En el jardín el duque se encontraba con don quijote cuando llegaron Sancho y la duquesa, cuando el duque terminó de leer la carta entraron por el jardín dos hombres vestidos de negro con dos tambores como de luto y detrás de ellos venía un señor de negro igual y la parecer con barba larga y blanca. Se acercó al duque y dijo que el era Tifatín un consejero de la reina Tifati , quien se encotraba afuera del palacio y solicitaba permiso para entrar y hablar con el señor Don Quijote de La Mancha. El duque le concedió el permiso para entrar, mientras tanto le decía a don Quijote lo famoso que era ya que muchas personas de gran importancia lo venían a buscar desde tan lejos. Don Quijote se enorgulleció y deseaba que aquel cura con el que compartió la cena el otro día viera como eran necesarios los caballeros en el mundo de tal punto que eran buscados desde lejanas tierras.

domingo, 10 de abril de 2011

Capítulo 31 - 33

Entramos pues en aquel majestuoso palacio, bien sé que el duque se adelantó un poco para indicarle a todos los que a él le servían en el palacio como debían tratar a don Quijote , que creía que era un caballero como el de los tiempos pasados. Entendiole bien el personal puesto que el recibimiento de don Quijote y sus fieles escuderos fue de gran calidad, y así fue como les atendieron adentro, nos abrían puertas a salones con gran elegancia, nos servían de vestiduras limpias y de las más finas que yo hubiese visto. Sancho fue a pedirle a una señora de las que en ese palacio atendían que se ella le pudiese hacer el favor de traerle el rucio que a las puertas de aquel castillo se encontraba , la señora no le quiso hacer el favor de muy buena gana y finalmente no se lo quiso hacer por lo que Sancho y dicha señora empezaron un pleito, el cual la duquesa escuchó y a ese enfrentamiento fue a intervenir. Finalmente le ordenó que fuese a traer el Rucio y lo acomodara en los establos y le diere la más fina atención. Un momento más tarde don Quijote le solicitó a Sancho ayuda para vestirse y después de haber hecho esto fueron llamados a sentarse a la mesa, una mesa larga con la cantidad de comida variada que se merecen unos duques de carácter amable y generoso. En la mesa se sentó un señor el cual deduje por su comportamiento y vestimenta que era un sacerdote eclesiástico. Sancho contó una historia de esas suyas que no vienen a lugar a pesar de que don Quijote ya le había mencionado de que se comportara a la altura y dejara de incurrir en comentarios que no venían a lugar. Luego la duquesa le preguntó muy interesadamente que si mi señor tenía novedades de la Señora Dulcinea. A lo que don Quijote y Sancho le respondieron de que estaba echizada y no podía entender o apreciar los ofrecimiento de sus victorias ganadas a poderosos guerreros o a los gigantes. Oyendo esto el cura dedujo que este señor era don Quijote , el “ loco” caballero andante, a lo que le dijo a el sacerdote a don Quijote que dichas criaturas no existían y que nada de lo mencionado podía ser real. A lo que don Quijote le respondió que no era como el decía que había tales criaturas a las cuales nosotros habíamos vencido y que si su palabra no fuese suficiente le preguntara a Sancho Panza, el cual defendió muy bien las palabras de don Quijote. Luego el rey recordó que Sancho se le tenía prometida una ínsula y por lo tanto el duque decidió darle una tierra que el tenía dispuesta para gobernar. Sancho le besó los pies al duque tal como don Quijote le había dicho. Luego entraron unas doncellas y le lavaron las barbad a Don Quijote y el duque solicitó posteriormente que se las lavasen a él también. Sancho solicitó el mismo servicio el cual le fue dado afuera de tan lujoso salón. Unos minutos más tarde don Quijote le contaba a sus señorías como era Dulcinea , para la cual no había palabras con las que se pudiera describir sus exuberante belleza. La duquesa estaba encantada con la presencia de Sancho, el cual estaba indignado por el trato que le habían dado los que las barbas le lavaban. Después de acabar la cena la duquesa le pidió a Sancho que la honrara con su compañía mientras que don Quijote se fue a dormir. Fue entonces Sancho a hablar con la Duquesa y ella inició su plática preguntándole como fue que se le ocurrió engañar a don Quijote de esa forma con Dulcinea. Sancho le dio las explicaciones necesarias a la Duquesa y le comentó que todo era por el bien de don Quijote. Me di cuenta por la expresión en la cara de la duquesa de que conocía que don Quijote estaba loco y que por consecuente Sancho debía estarlo también y que por consiguiente no estaría en sus cabales para gobernar una ínsula, a lo que Sancho la corrigió y le dijo que él si estaba preparado, y que haría lo mejor para llevar bien el gobierno de la ínsula. Mientras Sancho hablaba la señora dueña, con la cual había tenido el problema de Rucio más temprano ese día, lo interrumpía constantemente. La duquesa le preguntó a Sancho de Rucio y por que lo estimaba tanto. Después de haber Sancho terminado de contar la historia de rucio, terminaron de comentar el tema anterio Dulcinea. Después de bien discutido dichos razonamientos, la duquesa le ordenó a Sancho que se retirara a dormir, lo cual Sancho hizo de buena gana. Más tarde la duquesa le comentaba su plática con Sancho al duque y le propuso que debían planear realizar una broma para mi señor don Quijote. Si esta broma es de muy mal gusto me esforzaré y haré lo posible para que no rían ni deshonren el nombre de mi estimado señor Don Quijote.

lunes, 28 de marzo de 2011

Capítulos del 28-30

Cuando finalmente estuvimos con Sancho, que se mostraba dolorido y casi sin poder caminar se acercó más a mi señor don Quijote. Hubo un momento de silencio, un tipo de paz armada , por fuera se podía oír el estallido de furia de Sancho y de don Quijote. De repente el silencio dejó de callar y salió la enfadad voz de don Quijote y le reclamó a Sancho y más que un reclamo fue un regaño de su ocurrencia de rebuznar; por que era de suponerse que los haría enfadar, más bien merecido se tuvo Sancho la golpiza, quizá sería la forma de que de una vez entendiera y aprendiera a comportarse con cautela. En realidad ese fue mi primer penzamineto pero luego al ver caminar dolorido al pobre Sancho, me compadecí y su cara refresqué con una leve ráfaga chasquido. El se quejó y dijo que don Quijote no lo defendió como el esperaba..En mi opinión don Quijote no tenía deber en hacer lo que Sancho le demandaba más bien Sancho era el que a su amo debía defender a capa y espada. Seguimos el camino largo y callado, se oían de lejos las voces sin saber de donde venían. Cuando en eso la incómoda vos de Sancho se pronunció y le dijo a mi señor don Quijote que ya no le interesaba ser más su escudero, que Don Quijote no le había pagado lo prometido hace mucho tiempo atrás, y que ni siquiera, el intento de gobernar un ínsula se había acercado. Don Quijote se molestó por los reclamos de Sancho, lo trató de muy mala forma, al igual como Sancho le había reclamado a don Quijote, luego don Quijote hizo reflexionar a Sancho y le dijo que él aún no era dueño de una ínsula por que todavía no habían tenido la oportunidad de negociar una ínsula, Sancho se convenció fácilmente de esto y cuando me di cuenta le rogaba a don Quijote que lo disculpara por haber dicho cosas erróneas, don Quijote lo perdonó y seguimos nuestro caminos, mientras el sol caía detrás de la colina. Habiendo pasado la noche y al día siguiente muy de mañana salimos con gran entusiasmo y alegría, íbamos de camino cuando a lo lejos vimos en una pequeña ribera, un bote, sin remos, me llamo muchísimo la atención y después de un rato me pregunté ¿Porqué me llamaría la atención un bote cualquiera en una ribera, sin remos y sin marinero? Cuando volví en el presente, de nuevo en lo que pasaba para mi sorpresa a mi señor don Quijote también se sintió atraído por el barco. Le demandó a Sancho que fueran cerca del boto, estando ahí le ordenó que atara al rucio y a Rocinante. Sancho lo hizo sin tener noción de lo que don Quijote quería, cuando lo vio subirse al bote. Sancho le preguntó que era lo que pretendía más le ordeno de nuevo atar bien a las bestias y subirse al bote. Sancho así lo hizo y desatando el bote se subió y triste se quedó por la cara de congoja y desilusión con la que quedaron los dos animales. Me subí al barco y empezamos a andar muy lento, pero al parecer a don Quijote le parecía que íbamos muy rápido, a la lejanía dijo que veía un castillo, una aldea y personas por doquier. No se veía nada más a la distancia que un molino con dos o tres trabajadores. Nos acercamos al molino y don Quijote se puso a pelear con uno de los trabajadores se puso a gritar. Nos advertían que el curso del río inadecuado seguía más don Quijote no aceptó el consejo y a por partes del molino pasamos y en una de tantas del bote al agua caímos. Don Quijote intentó nadar más por la armadura pesada que andaba al fondo del río casi va a dar. Los trabajadores del molino nos vinieron a ayudar , sacaron a Sancho y a don Quijote y yo con mucho esfuerzo del agua logré salir. Don Quijote le ordenó a Sancho que les pagara el bote, al hacerlo Sancho don Quijote volvió a mencionar el castillo, el pueblo y las personas por lo que los molineros les dieron por locos a ese para, volvimos a la ribera, desatamos a Rocinante y al rucio y el camino dispuestos volvimos a tomar. Descansamos ese día y unos dias después nos encontrábamos en una selva hermosa a la lejanía vimos unas personas, y mi señor don Quijote que tiene ojos de águila vio a tal lejanía un bella señora y sorprendido por su largo cabello oscuro suave como seda caída larga hasta su pequeña cintura le pidió a Sancho que fuera y le dijera que los servicios del caballero de los leones estaban dispuestos para cuando lo necesitara la fermosísima señora. Así lo hizo Sancho y al oír el nombre del caballero de los leones la dama preguntó que si era el mismo que era conocido como el de la triste figura. Sancho le confirmo esto luego ella preguntó que si este señor era el que tenía un libro llamado el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha Sancho le contestó que ella tenía la razón , por lo que la fermosísima dama le mando a Sancho llamar a Don Quijote. En lo que Sancho iba yo me quedé con la fermosas dama, la cual resultó ser duquesa por que llamó a su esposo el duque para que viniese a conocer al famoso don Quijote de la Mancha; ambos conocías del libro de don Quijote y que aseguraba su falta de juicio, más se dispusieron de seguirle la corriente a mi señor ya que ambos duques disfrutaban y conocían de las historias de la caballería. Llegó don Quijote y tuvo un pequeño inconveniente al caerse de la montura de Rocinante, levantose y saludó a los duques y se quedó maravillado por los hermosos ojos color verde ,pero no era un verde cualquiera, si no era u verde de tono oscuro como nunca don Quijote había visto. El duque nos invitó a pasar a un palacio que tenían en el campo, y mi señor don Quijote no se negó y seguimos a los duques cada quien en su caballo y Sancho en Rucio su asno. Algo muy peculiar de este encuentro fue que para mi sorpresa la duquesa se complacía de la compañía de Sancho y gustaba de sus comentarios, que para mi no eran mas que palabras vacías, pero en fin la duquesa le agradaba los comentarios de Sancho. Proseguimos el camino ... hacia el palacio de los duques...

sábado, 5 de marzo de 2011

Hombre Codicioso, Engaño Sutil

De Camino íbamos
Cuando me puse a recordar
Que de aquel hombre del mono
Yo ya había oído hablar


Corrían por doquier,
Los rumores
De que el mono
Sabio era

Mas nunca
Se enteraron
Que bien entrenado
El mono estaba

Su actuación consistía
En subir al hombro
De su amo
Y aparentar que
Al oido el mono susurraba

Mas no fue
Susurro de
Engaño lo que
El mono decía

Por que lo único
Que este hacía
Era una mimica
Que a todos convencía

La culpabilidad de
Este sutil engaño
No recae en
El "Sabio" mono

Recae en la actitud
De Aquel con el cual
El mono brindaba
Su actuación

Mas la avaricia
Del hombre siempre
Sale a relucir

El interes por la
Fortuna que a
Otro les quitaba por
Su ingenua ignorancia

El hombre codicioso es
Mas debe entender
Que como el Sol
Sale al amanecer
La verdad de sus engaños
Algún dia van florecer

jueves, 3 de marzo de 2011

Capítulos del 24 al 27

Habiendo don Quijote terminado de contar con elegancia y puntualidad sobre nuestra asombrosa aventura en la cueva de Montesinos para mi sorpresa el boca floja de Sancho no soltó ninguna de sus palabra erronias sobre los argumentos verdaderos de Don Quijote, pues esta vez los viví...En eso el primo le dio las gracias a don Quijote por haberle permitido expandir su conocimiento; Sobre lo que vimos en la cueva, las actitudes, descubrir lo que había en fin estaba más que agradecido, complacido y satisfecho de haber conocido a mi singular don Quijote. En eso pasó un joven con unas lanzas, armas y en fin cosas que llamaron nuestra atención don Quijote le ordenó que se detuviese pero este iba con mucha prisa, y le ofreció a don Quijote que nos reuniéramos en la venta cercana a donde el primo había propuesto anteriormente que pasáramos la noche. Don Quijote curioso como siempre quiso que nos quedásemos ahí. Llegando al lugar nos encontramos con este joven, apuesto y que iba a luchar en la guerra según lo que le dijo a don Quijote cuando este le preguntó su rumbo. Don Quijote le dio tan buenos consejos y admiraciones por su valentía a este joven que todos quedamos boca abiertos, pero Sancho tuvo que abrir esa boca descontrolada que se tiene y dijo Que como mi señor don Quijote hace para presenciar y creer tantas " locuras" y dar tan buenos y valiosos consejos como este. En lo personal los comentarios de Sancho me suelen molestar constantemente pero esta vez debía hacer algo al respecto... Así que agitándome un poco levanté el polvo de la árida tierra y llevándolo a los ojos de Sancho , le causé molestia de esta manera lo reprendí... Don Quijote le ofreció al joven guerrero de que cenara con nosotros a lo cual accedió. Llevaron a Rocinante a un buen establo y preguntando don Quijote por el hombre que iba cargado de lanzas nos adentramos en la pintoresca venta en busca de una nueva historia que será inspiradora de aventura...Persiguióle don Quijote hasta los establos de su caballo y le rogó que le contase la historia del por que de sus lanzas. El hombre de las lanzas le pidio un poco de paciencia y le dijo que aguardase a que le diera posada a su caballo, don Quijote con tal de apresura al hombre a contar su historia le ayudo a colocar a su caballo. Sentose el de la lanzas rodeado por el ventero, el caminante de la guerra, Sancho, Don Quijote, el primo y mi presencia; y nos contó que hace un tiempo atrás a un hombre de carácter honrado se le perdió su asno, este señor fue al monte a buscarlo cuando lo logró ver el asno se alejaba más , hasta que se dio cuenta de que no lo podría alcanzar. Fue y le contó a su compadre de lo sucedido con el asno, Su compadre de muy buena fe, le ofreció su ayuda y le dijo que volviesen al monte para intentar atrapar al asno. Así lo hicieron fueron al monte y le propuso su compadre que hiciesen el rebuzno que hace el asno y que si alguno de los dos lo oyera tratara de aproximársele para poder capturarlo. Lo intentaron mas algo curioso sucedió, los dos hicieron el sonido del asno al mismo tiempo, al tratar de encontrarlo se encontraron a ellos mismos. Luego cambiaron la técnica por el sonido de dos rebuznos y lo así lo hicieron, más cuando caminaron, después de un tiempo no fue sino que se encontraron con el asno, mas este estaba muerto. Al volver a su aldea, a sus casas contaronles la historia de los rebuznos para encontrar al asno; la historia se expandió a aldeas vecinas, las cuales empezaron a hacer burla, mofa de lo ocurrido en el monte, es por eso que entre los pueblitos vecinos se dan algunas luchas, pleitos o pequeñas guerras como lo quieran llamar, y he aquí donde viene nuestro hombre de las armas, el se estaba preparando por que según su conocimiento una guerra se aproximaba... Terminó de contar tan entretenida historia, que en eso entró un hombre que saludó al ventero y le preguntó que si tenía campo en su venta, el ventero de muy buena gana le abrió y las puertas a la venta y le dijo de que siempre tendría campo para el y su mono. Don Quijote al oir esto se interesó y pregunto que de que mono se trataba. El ventero le contesto que el mono era un tipo de adivino, le explicó a don Quijote que sabía cosas del pasado y del presenta, mas no del futuro. Entró el hombre del mono el cual se llamaba Pedro. Llegó Sancho sacó dos reales y le hizo la primer pregunta al mono. Sancho le preguntó que hacía su esposas en ese momento. El mono se subió al hombro de Pedro y después de un rato Pedro se arrodilló frente a don Quijote y dijo que no podía creer que estaba ante el maravilloso Don Quijote de la Mancha.Don Quijote se sintió halagado y luego Pedro el del mono le dijo a Sancho lo que hacía su mujer. Pedro el del mono, estaba tan honrado de conocer a Don Quijote que le dijo al ventero que armaría el entablado y daría una función. El primo preguntó que clase de funciones daba mas el ventero respondió que era una muy buena de títeres y marionetas. Todos había quedado sorprendidos por el asocie que hizo el mono y Pedro con Don Quijote y estaban ansiosos por ver la función. Don Quijote llamó a Sancho a una esquina y yo me fui enseguida, don Quijote sospechaba de que el tal don Pedro tuviera algo relacionado con el Demonio o su mono. A don Quijote no le daba muy buena espina y llegó luego Pedro y Sancho el indiscreto le quiso preguntar al mono de que si lo sucedido en Montesinos fue verdad o mentira, Sancho y sus preguntas fuera de lugar, Si fue verdadero todo lo fue, pues mejor de que el tal mono se lo confirmara al incrédulo de Sancho. Pedro el del mono dijo que el mono podría contestar eso hasta el lunes que mejor se dispusieran a disfrutar de la función , así lo hicimos sentados en primera fila nos dispusimos a observarla... empezó un joven a contar la historia sobre Melisenda , si asi no mal recuerdo que era de lo que trataba la historia, por que la verdad como eh dicho las historias me suelen aburrir mas esta como era con sus marionetas era aún más entretenida, empezó un joven que al parecer acompañaba a Pedro y contó el inicio de la historia, en eso transcurrió un buen rato, la historia sonaba emocionante pero en un momento mencionó este tal contador algo la verdad no preciso que con exactitud mas no fue del agrado de don Quijote. Se levantó mi señor desenvainó su espada y se puso furioso y a acuchilladas le dió a todos los muñecos que estaban en el retablo casi le corta la cabeza al señor Pedro. Don Quijote se había enfurecido por algo que dijeron erróneo en contra de la caballería y esto causo su enojo. Después de un rato de su ira, Pedro hizo entrar en razón a don Quijote y le dijo de que esto era no mas de entretenimiento. Don Quijote apenado y Sancho muy avergonzado le pagaron a Pedro lo merecido y más por cada títere destrozado. El mono en el acto de don Quijote salió corriendo por los tejados.Intenté perseguir al mono por un momento pero fue difícil. Esa noche comimos todos y al quedar Satisfecho nos fuimos a dormir. A media noche me inquieté y desperté para ver como partía el tal Pedro. En la mañana siguiente nos despedimos del joven que iba para la guerra; y en lo que a nosotros concierne le pagamos al señor de la renta por nuestra estadía y como a las ocho y un cuarto de la mañana salimos de aquella venta. Ibamos de camino cuando me puse a recordar que de aquel hombre del mono yo ya había oído hablar el rumor corría que antes de el entrar al pueblo, los rumores de los habitantes se ponía al día a escuchar,y haciendo la seña al mono de que se subiese a su espalda parecía que le decía algo mas no le decía nada y de esta manera se ganaba la vida el señor Pedro. Pasamos tres días andando y caminando, al tercero nos encontramos con un grupo de gente que tenía en una pancarta un lema relacionado con los hombres que rebuznan, Don Quijote se le acercó diciendo que el conocía de su historia y todos prestándole atención a don Quijote estaban. Don Quijote les dijo que debían dejar el rencor y no luchar por esto. En eso la boca floja de Sancho se puso a hablar y dijo de que hasta él podía imitar a un asno, y haciendo el sonido de un asno los que listos para luchar estaban creyeron que de ellos se burlaban y uno con un buen palo le dio y tumbole en en suelo. Don Quijote montó a Rocinante y corrió al igual que yo. Después de un rato vimos a Sancho aproximarse por lo que deducimos que le habían soltado los del rebuzno. Más tarde nos dimos cuenta de que sus contrincantes nunca llegaron y los que defendían a los que rebuznaban había celebrado. Nosotros tres decidimos proseguir en busca de nuevas aventuras aguardando el porvenir.

sábado, 19 de febrero de 2011

Locura Divina, Libertad Infinita

Locura divina,
Libertad infinita
Dichoso aquel
Que de ella participa

No es sino la locura
La que permite ver
Lo que otros no pueden

No es sino la locura
La que permite
Sentir y experimentar
Lo que muchos nunca podrán

No es sino la locura
Aquella que hace vivir
Cada instante al máximo

¿Por Qué la catalogan
como un problema?
Si es la entrada
a la imaginación
De un mundo mejor.

Locura divina,
Libertad infinita
Dichoso aquel
Que de ella disfruta.